El problema de los desordenados con la ropa es muy sencillo: se acumula por montones en algún rincón de la habitación y la forma más fácil de deshacerse del montón es ECHARLA A LAVAR, pero ojo, eso sólo desplaza la ropa de sitio… pasamos de tener ropa medio sucia en la habitación a tener ropa limpia en el salón porque un desordenado siempre piensa que poniendo lavadoras está ordenando… pero no! Luego hay que destender, doblar y guardar (no, los desordenados no solemos planchar). Total, que un día pones la primera lavadora y la dejas en el tendedero. Al día siguiente ves que el cesto de la ropa sucia sigue lleno y pones otra pero… error!! No has destendido-doblado-guardado la anterior, así que para poder tender quitas toda la ropa de la cuerda y la dejas en el respaldo de una silla del salón… y ese es el principio del fin. Ahí estará unos 3 días, que es el tiempo que suele pasar hasta que recibes una visita. Entonces la llevas a la habitación, en montaña. Luego descubres que algo que te querías poner debe de estar en esa montaña y lo buscas, y la montaña se cae… y la ropa vuelve a estar en un rincón de la habitación, el mismo desde donde salió 3 días antes pero sin haber sido usada… lamentable.
Conclusión: antes de poner una lavadora, hay que preguntarse si la ropa de la lavadora anterior ya está guardada en su sitio. Si no es así, no pongas la lavadora. Mejor ve a destender-doblar-guardar y luego ya la pones.
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