jueves, 21 de julio de 2011

“No es más ordenado el que más ordena, sino el que mejor mantiene el orden”

Es la adaptación de la frase que mi madre me ha repetido tantas veces “no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”.

Llegados los 32 y con un enano de 1 año cuyo paso por el salón empieza a dejar sus marcas, considero que ha llegado el momento de plantearme un cambio. Llevo 32 años siendo desordenada y 32 años intentando dejar de serlo… y hasta ahora no lo he conseguido.

He tenido mucha ayuda, me refiero a que tanto mi madre como mi chico han hecho también sus esfuerzos para que cambie. Mi madre se entretenía haciendo nudos a toda la ropa que dejaba por medio. Eso, si estaba de buen humor, porque si tenía el día torcido lo pagaba con mi mesa que, como ella decía, siempre parecía que iba de viaje… ¿Por qué me empeñaría yo en que mi mesa hiciese juego con el resto de la habitación, si nunca se veía cómo era por la cantidad de trastos que tenía encima? Bueno, pues mi madre era experta en meter un brazo por un lado de la mesa y arrastrarlo de lado a lado dejando caer al suelo todo lo que hubiese en ella: apuntes, vasos con agua, con cocacola, ropa… Y no. No funcionó.

Al independizarme fue mi chico quien se encargó de inventar al “monstruo come ropa” y una alarma en el móvil le recordaba cada domingo que tenía que coger una bolsa, meter en ella toda la ropa que no estuviese en su sitio, y bajarla al trastero… Tampoco funcionó.

Pero ayer, 20 de julio de 2011, decidí que no quiero que mi hijo sea desordenado y que por él voy a intentar cambiar, una vez más, pero con más fuerza que nunca. Porque ser desordenado no es fácil (borrad esa sonrisilla que tenéis en la cara). Se pasa mal. A mí no me gusta ser deordenada, pero no lo puedo evitar. Siempre pienso “luego lo recojo” y el “luego” nunca llega…

He buscado información y he decidido hacer público mi desorden, y nada mejor que un blog para esto. No tengo la intención de que nadie siga mi blog ni de que sea el más leído del mundo… Sólo lo hago como parte de la terapia, como quien deja de fumar y le dicen que lo cuente para no caer de nuevo en ello, para sentir la presión social…

Pues eso, que hoy empiezo a ordenar mi vida, mi casa, mi trabajo… Deseadme suerte!

2 comentarios:

  1. El desorden es uno de los defectos más comunes.
    Todo empieza en el momento en que decidimos no guardar una cosa en el mismo momento en que dejamos de utilizarla para guardarla más tarde.
    El problema es que más tarde nunca encontramos el momento de hacerlo y a partir de aqui empieza un ciclo vicioso del que es dificil salir!
    El primer paso para dejar de ser desordenada amiga bloguera seria que cada vez que te quites una prenda la guardes o la eches al cesto de la ropa sucia. O cuando dejes de utilizar algo lo guardes inmediatamente. Al principio tendras la sensacion de estar perdiendo el tiempo pero luego al ver todo ordenado te daras cuenta de que no es así y los tuyos te lo agradeceran. Buena suerte!

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  2. Gracias, Patricia! Lo de no creer en el concepto "más tarde" irá en los mandamientos del desordenado que estoy preparando...

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