martes, 29 de noviembre de 2011

Organizando el día a día...

Analizando la relación de algunas amigas separadas con sus hijos, me he dado cuenta de que ésta ha mejorado notablemente con la separación de los padres. No digo que para ningún niño sea mejor que sus padres estén separados a que estén juntos, ni mucho menos. Pero sí es cierto que esas amigas separadas disfrutan mucho más de sus niños cuando los tienen y del resto de su vida cuando los monstruos no están.

El día a día me lleva a simplemente SOBREVIVIR entre semana, coordinándome, en mi caso, con el padre de la criatura para que el niño esté atendido y la casa esté "aceptable". Tengo la suerte de compartir mi vida, mi casa y el niño con él. Es decir, él no "me ayuda". Él asume su parte, con mayor o menor agrado, exactamente igual que hago yo.

Pues bien, analizado esto y la forma en que mi amiga Marta me contó cómo se organizaba con los niños, me puse manos a la obra y cree el plan "padres separados entre semana" (muy bien plasmado en un excel, por supuesto). Os cuento en qué consiste:
De lunes a jueves cada uno se queda dos días con el niño y otros dos días sin él.
De los dos días con niño, uno está dedicado por completo a él, a que se divierta al máximo, descubra y disfrute. En este día nosotros somos
"papi" o "mami".
El otro día con niño se lo dedicamos al niño y a la casa. Es decir, se trata de hacer cosas en casa a la vez que atendemos al niño. Esto lo hemos denominado "canguchacha", vamos, lo que le toca hacer a mucha gente cada tarde al llegar del trabajo.
Y con esto, a cada uno nos quedan dos días sin niño. Uno de ellos debe ser dedicado por completo a la casa: limpiar, hacer la compra, cocinar para la semana... Nuestro rol aquí es el de "chacha". El día que queda es libre. Podemos hacer lo que queramos: ver a esas amigas con las que llevo siglos tratando de quedar, ir de compras sin remordimientos por no volver corriendo a casa al salir del trabajo... Lo que queramos!

Llevamos dos semanas así y funciona. Las tardes que estás con el enano, si está de buenas, las disfrutas un montón. Si está de malas piensas "mañana me libro de ti, jajaja". Y así vamos sobreviviendo y mejorando la calidad de vida de nuestro pequeñín, aunque el ritmo de vida actual haga que sea con sus papis por separado. Eso sí, los fines de semana disfrutamos los tres juntos o, al menos, lo intentamos!!!



lunes, 28 de noviembre de 2011

Volviendo...

Si mi blog fuese un perrín ya me lo habrían quitado los de la protectora por falta de cuidados. Pero de repente te llega un mail diciéndote que alguien ha respondido a una de tus entradas. Lees la respuesta, investigas un poco y encuentras un blog de los que da gusto leer; con las comas donde van las comas, los puntos donde van los puntos... Y lees, y lees y recuperas el gusto por escribir. Y es que, aunque creo que estudiar periodismo haya sido uno de los mayores errores de mi vida (me conformo con que sea el más grave), después de 5 años de carrera, algo se queda. Así que aquí estoy de nuevo, con la intención de retomar este proyecto y con ganas de contaros que ya noto la evolución. Esto de hacerse ordenada es como ponerse a dieta sin querer perder todo lo que nos sobra en una semana (porque además somos conscientes de que no es posible), es decir, es un proyecto a largo plazo, es una transformación de foto cuyos resultados se ven poco a poco. Estoy ordenando mi vida y eso cuesta...

Gracias de nuevo a los que me leéis y más aún a los que comentáis...

Y gracias, mamisigloxxi, porque has sido el empujoncito que necesitaba para volver...


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Septiembre, ese mes de los nuevos propósitos...

Pues sí, mi ausencia en el blog no se debe a un abandono prematuro de mi terapia pro-orden. Más bien todo lo contrario. Este año no salíamos de vacaciones por lo que, teniendo tiempo para estar en casa, yo me las prometía muy ricas, con miles de proyectos y de ideas para empezar septiembre con ganas y fuerzas para SER ORDENADA.

Ja. Ja. Ja. Nada más lejos de la realidad. Con el enano, la piscina y el buen tiempo, cualquier proyecto pasaba a segundo plano y podía esperar hasta septiembre. Los proyectos siguen estando y las ganas también. Pero la falta de tiempo ha hecho que hayamos tenido que presenciar escenas como estas en casa:




Es el monstruo de la ropa, desplazado desde el baño hasta el pasillo. Y digo yo, si ya ha adquirido vida propia, ¿por qué no se convierte en un ser inteligente y llega hasta la lavadora?

En fin, que dejas cosas para cuando estés de vacaciones porque durante el año no tienes tiempo y en vacaciones decides que éstas ya son lo suficientemente tristes si la crisis te obliga a quedarte en casa, como para encima torturarte con obligaciones.

Pero ahora sí, vuelvo a mi terapia y espero poder mostraros los resultados en breve.

Gracias a todos los que me habéis echado de menos.

jueves, 4 de agosto de 2011

Como soy un desastre...

Como soy un desastre y no tengo cuidado, en abril de este año me robaron la cartera y el móvil.

Como soy un desastre, tardé un montón en pedir cita para hacerme el nuevo y cuando llegó el día me di cuenta de que mi certificado de empadronamiento ya había caducado, así que no pude ir a hacerme el DNI. La siguiente cita la tengo el 8 de septiembre...

Como soy un desastre, iba por la vida con mi pasaporte, por aquello de poder pagar con tarjeta en las tiendas (porque, en efecto, los duplicados de las tarjetas los conseguí rapidísimo ;-)). Pues bien, no sé dónde está mi pasaporte. Hace 10 días que le he perdido la pista... Espero que vuelva a casa pronto...

Como soy un desastre, ayer no pensé en que hoy tenía que comer (algo que tengo la costumbre de hacer) por lo que no preparé nada para traerme a la oficina.

Como soy un desastre, esta mañana me he dejado el monedero en casa, por lo que no he traído dinero y me han tenido que prestar para poder comer.

Como soy un desastre, esta mañana no he encontrado los zapatos que me combinaban con el pantalón de hoy, por lo que me he puesto otros que, al menos, no cantaban mucho. Pues bien, cuando he llegado a la oficina he visto esos zapatos en el cajón (suelo llegar con calzado plano y me pongo los tacones en la oficina). No estaban solos. Tengo en total 5 pares de zapatos en la oficina de días que me he ido con los planos y se me ha olvidado coger los tacones o que he salido con los tacones y me he dejado los planos...

Como veis esto no está funcionando al ritmo que me gustaría, pero no voy a desistir en mi intento de ser una persona ordenada algún día. Puede que sea dentro de un mes o dentro de un año, pero ese día llegará... Espero!






miércoles, 27 de julio de 2011

No se pone una lavadora si la ropa de la anterior no ha llegado a su destino

El problema de los desordenados con la ropa es muy sencillo: se acumula por montones en algún rincón de la habitación y la forma más fácil de deshacerse del montón es ECHARLA A LAVAR, pero ojo, eso sólo desplaza la ropa de sitio… pasamos de tener ropa medio sucia en la habitación a tener ropa limpia en el salón porque un desordenado siempre piensa que poniendo lavadoras está ordenando… pero no! Luego hay que destender, doblar y guardar (no, los desordenados no solemos planchar). Total, que un día pones la primera lavadora y la dejas en el tendedero. Al día siguiente ves que el cesto de la ropa sucia sigue lleno y pones otra pero… error!! No has destendido-doblado-guardado la anterior, así que para poder tender quitas toda la ropa de la cuerda y la dejas en el respaldo de una silla del salón… y ese es el principio del fin. Ahí estará unos 3 días, que es el tiempo que suele pasar hasta que recibes una visita. Entonces la llevas a la habitación, en montaña. Luego descubres que algo que te querías poner debe de estar en esa montaña y lo buscas, y la montaña se cae… y la ropa vuelve a estar en un rincón de la habitación, el mismo desde donde salió 3 días antes pero sin haber sido usada… lamentable.

Conclusión: antes de poner una lavadora, hay que preguntarse si la ropa de la lavadora anterior ya está guardada en su sitio. Si no es así, no pongas la lavadora. Mejor ve a destender-doblar-guardar y luego ya la pones.






jueves, 21 de julio de 2011

Empezando por el trabajo...

No ha sido un "ordenamiento" absoluto, pero por algo se empieza. Que conste que tampoco me voy a dedicar a darme la paliza durante una semana ordenándolo todo. No se trata de eso. Eso ya lo he hecho otras veces y no ha funcionado. Se trata de trabajar desde la base, desde el fondo, organizando más que ordenando para que el orden llegue por si solo (bueno, hay que reconocerlo, tal y como está la casa dudo que el orden llegue solo, habrá que ayudarle un poquito).

Hoy he empezado con mi mesa en el trabajo... Prefiero no enumerar la cantidad de cosas "no apropiadas" para un puesto de trabajo que había en ella. El que quiera más detalles, que agudice la vista y pregunte. Prometo contestar con sinceridad.

Ahí dejo el antes y el después...



“No es más ordenado el que más ordena, sino el que mejor mantiene el orden”

Es la adaptación de la frase que mi madre me ha repetido tantas veces “no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”.

Llegados los 32 y con un enano de 1 año cuyo paso por el salón empieza a dejar sus marcas, considero que ha llegado el momento de plantearme un cambio. Llevo 32 años siendo desordenada y 32 años intentando dejar de serlo… y hasta ahora no lo he conseguido.

He tenido mucha ayuda, me refiero a que tanto mi madre como mi chico han hecho también sus esfuerzos para que cambie. Mi madre se entretenía haciendo nudos a toda la ropa que dejaba por medio. Eso, si estaba de buen humor, porque si tenía el día torcido lo pagaba con mi mesa que, como ella decía, siempre parecía que iba de viaje… ¿Por qué me empeñaría yo en que mi mesa hiciese juego con el resto de la habitación, si nunca se veía cómo era por la cantidad de trastos que tenía encima? Bueno, pues mi madre era experta en meter un brazo por un lado de la mesa y arrastrarlo de lado a lado dejando caer al suelo todo lo que hubiese en ella: apuntes, vasos con agua, con cocacola, ropa… Y no. No funcionó.

Al independizarme fue mi chico quien se encargó de inventar al “monstruo come ropa” y una alarma en el móvil le recordaba cada domingo que tenía que coger una bolsa, meter en ella toda la ropa que no estuviese en su sitio, y bajarla al trastero… Tampoco funcionó.

Pero ayer, 20 de julio de 2011, decidí que no quiero que mi hijo sea desordenado y que por él voy a intentar cambiar, una vez más, pero con más fuerza que nunca. Porque ser desordenado no es fácil (borrad esa sonrisilla que tenéis en la cara). Se pasa mal. A mí no me gusta ser deordenada, pero no lo puedo evitar. Siempre pienso “luego lo recojo” y el “luego” nunca llega…

He buscado información y he decidido hacer público mi desorden, y nada mejor que un blog para esto. No tengo la intención de que nadie siga mi blog ni de que sea el más leído del mundo… Sólo lo hago como parte de la terapia, como quien deja de fumar y le dicen que lo cuente para no caer de nuevo en ello, para sentir la presión social…

Pues eso, que hoy empiezo a ordenar mi vida, mi casa, mi trabajo… Deseadme suerte!