Ja. Ja. Ja. Nada más lejos de la realidad. Con el enano, la piscina y el buen tiempo, cualquier proyecto pasaba a segundo plano y podía esperar hasta septiembre. Los proyectos siguen estando y las ganas también. Pero la falta de tiempo ha hecho que hayamos tenido que presenciar escenas como estas en casa:
Es el monstruo de la ropa, desplazado desde el baño hasta el pasillo. Y digo yo, si ya ha adquirido vida propia, ¿por qué no se convierte en un ser inteligente y llega hasta la lavadora?
En fin, que dejas cosas para cuando estés de vacaciones porque durante el año no tienes tiempo y en vacaciones decides que éstas ya son lo suficientemente tristes si la crisis te obliga a quedarte en casa, como para encima torturarte con obligaciones.
Pero ahora sí, vuelvo a mi terapia y espero poder mostraros los resultados en breve.
Gracias a todos los que me habéis echado de menos.
Enorme el blog, me ha gustado mucho y espero que perseveres. No en lo de ser ordenada sino en contar tu particular reto. Te anticipo que es difícil, tengo 10 años más que tú, dos niños pequeños y en mi casa siguen apareciendo de vez en cuando esas sillas donde, inexplicablemente, se queda acumulada la ropa.
ResponderEliminarDesternillante el post de los zapatos en la oficina. Te prometo más visitas
Ánimo y no lo dejes